La felicidad no vende, solo fomenta la envidia y por tanto el odio. La tristeza, en cambio, es la mejor carta de presentación; con problemas somos como cualquier hijo de vecino, con problemas somos realmente un elemento integrado en la sociedad; un elemento más que admira y odia a partes iguales a quién triunfa.
El sentido de la vida es una incógnita sin aparente respuesta, pero si hay algo seguro es que todos acabamos dirigidos a nuestra personal felicidad. Y quizá me equivoque pero… pienso que estamos demasiado solos ante tan tremenda lucha, nadie quiere ver como triunfa otro… a no ser que le reporte interés.
¿Es por eso que buscamos alguien que de verdad nos quiera?
12,Domingo,Abr,2009 a las 2:51 pm |
Mmm tiene su lógica y su sentido, y es totalmente cierto.
Pero no lo uses como una excusa para el amor, porque el amor ni lógica ni sentido tiene ^^